viernes, 16 de mayo de 2014

LA CELESTINA Y SU AUTORIA DE FERNANDO DE ROJAS

        AUTORIA DE LA CELESTINA.
  

 El libro de La Celestina , tal y como hoy lo conocemos, contiene una carta de "el autor a un su amigo", once octavas acrósticas, un prólogo,  estos versos acrósticos.Al 

unir la primera letra de cada uno, dicen: 

<<El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea e fue nascido en la Puebla de Montalbán>>.


 En la carta "a un su amigo" se dice que, habiendo encontrado el primer acto, "viendo no sólo ser dulce en su  principal historia o 


ficción toda junta, pero aun de algunas sus 


particularidades salían deleitables 


fuentecillas de filosofía [...] se detuvo en continuarla quince días" .


 Estas palabras plantean varios problemas: 

¿Fueron dos o uno los autores? Si hubo dos, 

¿quién fue el del primer acto? ¿Quién fue 


Fernando de Rojas?


Si bien la crítica del siglo XIX se inclinó 


rotundamente por la unidad del autor, opinión 


consagrada por la autoridad de Menéndez y 


Pelayo, hoy los eruditos son partidarios de 


los dos autores que las palabras de Rojas 


afirman. El primer acto es, por lo tanto, 


anónimo. La atribución de su autoría a Cota o 


a Mena está hoy generalmente descartada.



 FERNANDO DE ROJAS 

se puede afirmar que 
era bachiller en leyes. Nacido en la Puebla 
de Montalbán (Toledo) hacia 1475, poseyó 
unaimportante biblioteca. Estudió en la 
Universidad de Salamanca, donde la 
tradición clásica siempre tuvo una enorme 
acogida. En 1517 se estableció en Talavera 
de la Reina (Toledo), donde ejerció por 
breve tiempo el cargo de Alcalde Mayor. Era 
judío converso. La ascendencia judía de 
Rojas está probada por el proceso contra 
Álvaro de Montalbán; éste, acusado de 
judaizante nombró "por su letrado al 
bachiller Fernando de Rojas, su yerno, 
vecino de Talavera, que es converso" , pero 
la Inquisición lo rechazó diciendo que no 
había lugar y le pidió que nombrara a otra 
persona "syn sospecha" . Rojas otorgó 
testamento en Talavera el 3 de abril de  1541 
y debió de morir casi inmediatamente, ya 
que su mujer comienza el inventario de sus 
bienes el día 8 del mismo mes. Fue 
enterrado en la "yglesia del monesterio de 
la Madre de Dios" en Talavera, de cuya 
Congregación era miembro. Sus restos fueron 
localizados en marzo de 1936 en la pequeña 
iglesia de dicho monasterio, y exhumados en 
marzo de 1968.

RESUMEN DEL ARGUMENTO;LA CELESTINA

Calisto, un joven noble apuesto y de preclaro ingenio, penetra persiguiendo a un halcón en la huerta donde se halla a Melibea,
 de quien queda profundamente enamorado. 
Ante el rechazo de ésta y aconsejado por su criado Sempronio, 
decide encomendar su cuidado a Celestina, para lograr por medio de ella el amor de Melibea. 

La alcahueta consigue mediante artimañas que Melibea se enamore de Calisto. 
Los criados de éste intentan explotar un beneficio propio la pasión de su amo: 
que había prometido una cadena de oro a Celestina si lograba entre todos enamorar a Melibea. 
Cuando esto sucede, los criados reclaman su parte y ante la negativa de Celestina, la matan. 
Son apresados y ejecutados por la justicia,
 de lo que Calisto tiene noticia al día siguiente. 
Concierta una entrevista una entrevista nocturna con Melibea; 
sube por una escalera de cuerda y cuando va a bajar para marcharse,
 se rompe la escalera y Calisto se mata. 
Ante la muerte de su amado, 
Melibea sube a una torre y se arroja desde 

ella tras declarar las causas del suicidio a su padre.
Termina la obra con el llanto y unas reflexiones morales de Pleberio, padre de Melibea.










PERSONAJES.


Calisto , mozo noble y de notable ingenio, no posee la firmeza y determinación de Melibea. Es voluble, impresionable, fácil al desánimo y la exaltación más apasionada. Los dos rasgos más sobresalientes de este nuevo amador son por un lado, su total enamoramiento, es un poseso del amor, lo cual le hace andar completamente abstraído, en ocasiones como un sonámbulo, y por otro su egoísmo y su inseguridad.
El enamoramiento le lleva a las alabanzas más incontenibles, y a veces sofisticadas, de Melibea. Cae así en los esquematismos del amor cortés y en las exageraciones propias de los amantes, fruto no de la razón sino del corazón. Encarna el amor ciego, la pasión desatada, pasión que le esclaviza hasta convertirle en un personaje trágico.
Otro rasgo de este personaje es su inseguridad. Es tan inseguro, que llega incluso a perder protagonismo a favor de Celestina y de sus criados, quienes de esta manera se agigantan como personajes imprescindibles en la obra.
El retrato que Calisto hace 
de Melibea podría hacernos pensar que 
estamos ante un tipo de mujer estandarizada, 
con resabios de dama del amor cortés y con 
rasgos de la nueva estética renacentista. Y 
efectivamente, nos hallamos ante un retrato 
estereotipo, ante un ideal femenino de 
belleza que es común al final de la Edad 
Media y a todo el Renacimiento. Un retrato 
que tiene más de ideal y de sueño que de 
real.
Pero aunque el retrato físico de Melibea 
pertenece a un ideal de belleza propio de 
una época, no así su personalidad. Melibea 
es ya profundamente individual; sabe actuar 
de modo práctico y directo, buscando 
enérgicamente aquello que anhela. 
Melibea no es la joven cuya voluntad 
aparece ligada a la de los padres. 
No dudará en engañarlos, en fingir,en 
pasar ella sola a la acción para lograr sus 
apetencias.
En este sentido, Melibea representa en la 
literatura española la primera gran 
incorporación del individualismo de la 
persona defendido por el Renacimiento. El 
proceso de su pasión está magníficamente 
expresado con verdadera intuición del alma femenina: desde el rechazo inicial, 
al comienzo de la obra, hasta su entrega 
apasionada a Calisto en el jardín de su 
casa, pasando por ese punto intermedio de 
fingidas protestas y pretendidos rechazos.
Melibea enamorada ya no se detendrá ante 
nada. Pactará con la vieja, engañará a su 
madre y se entregará a Calisto.
 
Los criados de Calisto y las pupilas de Celestina 
están trazadas con innegable maestría y 

originalidad. Son personajes enteros y no 

simples y fieles servidores. Pármeno, 

Sempronio, Elicia y Areúsa representan la 

incorporación al teatro de toda un realidad 

social: el mundo bajo de los criados y las 

prostitutas, propio del ambiente de la gran 

ciudad. Sus intereses y conflictos van parejos 

a los de los personajes de alto rango. En la 

tragedia clásica sólo intervenían reyes, 

héroes e, incluso, dioses; sin embargo, en la 

obra de Rojas las gentes del pueblo entran a 

formar parte de la trama trágica, lo cual es 

una característica de la comedia humanística. 

Fernando de Rojas ha sabido captar la crisis 

social del siglo XV, señalando la situación 

socioeconómica del asalariado. El resultado 

ha sido que, con una audacia literaria 

inesperada, ha hecho intervenir en u obra a 

los criados y a las prostitutas como si se 

tratasen de personajes altos socialmente. 

Cada uno de los personajes constituye un 
mundo,con sus problemas.preocupaciones y miserias,

 cosa que no se dio ni en el teatro anterior 

ni en el inmediatamente posterior, en el que 

el criado no es más que un intérprete de la 
voluntad del señor. 

En La Celestina , en cambio, los criados deciden,

 ponen condiciones, exigen, y a la vez son pieza clave sin la cual es inconcebible la marcha de la obra; hasta el punto de que, cuando Pármeno y Sempronio son muertos aparecen suplidos inmediatamente por Sosia y Tristán. 

Los criados de La Celestina tienen su pequeño drama íntimo y su gran pasión: el interés y la avaricia.

 Todo cuanto hacen es arrastrados por el interés y el ansia de medrar.

 Los criados de La Celestina son un reflejo de esa crisis social que vimos anteriormente y que llevó al criado a cierto grado de rencor y desprecio hacia el señor.





Intencionalidad y sentido.


Dice Fernando de Rojas en la "carta a un su amigo" 
que escribió la obra contra los fuegos del amor, 
contra los lisonjeros y malos sirvientes y falsas mujeres hechiceras.
Estas mismas intenciones de moralidad vienen repetidas al final en un poema que declara su intención.
Estas manifestaciones expresas han sido interpretadas como subterfugios que pretenden ocultar el contenido irreligioso,
 pesimista y negativo de la obra. 
Ante estos supuestos indemostrables,

ha habido últimamente una reacción a favor de la sinceridad de Rojas.

La autoridad de Marcel Bataillon ha reavivado la interpretación de que La Celestina fue escrita para que fuera leída y entendida como una moralidad.
Lo que confunde la posible evidencia de esta opinión, que parece imponerse por los mismos hechos.

Influencia de La Celestina

La influencia de La Celestina en la literatura posterior es amplísima.
Desde el principio fue objeto de continuaciones como la Segunda Celestina de Feliciano de Silva. Su influencia fue grande en obras de Lope de Vega como La Dorotea y El Anzuelo de Fenisa .
También la tuvo presente el autor de La Lozana Andaluzay el género de la novela picaresca. Fue traducida durante el siglo XVI al italiano, alemán, francés y holandés.
Aunque se ha intentado en reiteradas ocasiones su adaptación a la escena esto no ha tenido demasiado éxito, como la película de la Celestina rodada en 1996. 
El personaje de Celestina ha sido estudiado por Ramiro de Maeztu como una de las constantes socio-literarias de la vida española, al lado de Don Quijote Don Juan 
Un gran pintor, Picasso, nos ha dejado en su época azul el retrato evocador de Celestina. El propio lenguaje ha dado entrada en el léxico a términos como celestinar y celestinesco.
La figura de intermediario en las relaciones amorosas, universal y eterna, ha quedado para siempre cristalizada en el personaje de Rojas.

Género de La Celestina.

Aunque el carácter de obra dramática de La Celestina parece imponerse sin dificultad debido a su estructura y a la total ausencia de parte narrativas, el género literario a que pertenece ha sido objeto de diversas estimaciones, basadas sobre todo en el hecho de su gran longitud 
- que la hace prácticamente irrepresentable en su forma original - 
y de su peculiar utilización del tiempo, que hace pensar en formas novelescas; de aquí los nombres de novela dramática o de novela dialogada con que ha sido calificada en muchas ocasiones.
A pesar de lo dicho es innegable el carácter dramático de la obra. La estructura es pues básicamente dramática, pero, de algún modo, rebasa los moldes propios del drama.
Pero es que la Tragicomedia de Calisto y Melibea no fue escrita para ser representada, sino para ser leída, característica que enlaza con comedia humanística, género en que se inspira la obra de Fernando de Rojas. Este género fue creado por Petrarca y se caracterizaba por el argumento simple pero de desarrollo largo y su interés por los sectores pobre de la sociedad.
 Otra característica era el diálogo variado y que estaba escrito en latín








martes, 13 de mayo de 2014

ROMANCES DE TEMA HISTORICO Y MORISCO.


Romance histórico: 
"La venganza de Mudarra"
Los siete infantes de Lara, hijos de Gonzalo Gustios, asisten a la boda de su tío
Rodrigo de Lara con doña Lambra, en Burgos. Durante la fiesta, la novia se cree
ofendida por los infantes y Rodrigo promete vengarla. Enviado Gonzalo Gustios a
Córdoba con una falsa embajada, es retenido por Almanzor, que no se atreve a matarlo.
Para completar la traición, Rodrigo prepara una trampa a sus sobrinos, que son
decapitados por los moros. Almanzor presenta las cabezas de sus hijos a su prisionero.
Para consolarlo de sus penas, el caudillo moro le ofrece a su hermana con la que tiene
un hijo, Mudarra, que vengará la muerte de sus hermanos, los siete infantes de Lara.

Este romance es el último de la serie, y resume el final de una trágica historia de
venganzas familiares.

A cazar va don Rodrigo,
ese que dicen de Lara;
perdido había el azor,
no hallaba ninguna caza;
con la gran siesta que hace
arrimado se ha a una haya,
maldiciendo a Mudarrillo,
hijo de la renegada,
que si a las manos hubiese
que le sacaría el alma.

El señor estando en esto,
Mudarrillo que asomaba:
-Dios te salve, buen señor,
debajo la verde haya.
-Así haga a ti, caballero;



buena sea tu llegada.
-Dígasme, señor, tu nombre,
decirte he yo la mi gracia.
-A mí me llaman don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
cuñado de don Gonzalo,
hermano de doña Sancha;
por sobrinos me los hube
los siete infantes de Lara.
Maldigo aquí a Mudarrillo,
Hijo de la renegada,
si delante lo tuviese,
yo le sacaría el alma.
-Si a ti dicen don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
a mí Mudarra González,


hijo de la renegada,
de Gonzalo Gustios hijo
y alnado de doña Sancha;
por hermanos me los hube
los siete infantes de Lara;
tú los vendiste, traidor,
en el val del Arabiana.

Mas si Dios ahora me ayuda,
aquí dejarás el alma.
-Espéresme, don Mudarra,
iré a tomar las mis armas.
-El espera que tú diste
a los infantes de Lara;
aquí morirás, traidor,
enemigo de doña Sancha.






Romance fronterizo: "Abenámar"
En el año 1431, el rey Juan II de Castilla llega ante Granada acompañado del infante
moro Abenámar, a quien había ofrecido el trono de este reino. La cuidad se rinde y el
infante es reconocido rey en ella.
El romance tiene evidente inspiración morisca. Los poetas árabes llaman con frecuencia
"esposo" de una región al señor de ella, y de aquí el romance tomó su imagen de la
cuidad vista como una novia a cuya mano aspira el sitiad



¡Abenámar, Abenábar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
-No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida.
-Yo te agradezco, Abenámar,
aquesta tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucían!
-El Alhambra era, señor,
y la otra, la mezquita;
los otros, los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba,
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra
otras tantas se perdía;
desque los tuvo labrados,
el rey le quitó la vida
porque no labre otros tales
al rey del Andalucía.
El otro es Torres Bermejas,
castillo de gran valía;
el otro, Generalife
huerta que par no tenía.
Allí hablara el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
-Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
-Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.
Hablara allí el rey don Juan,
estas palabras decía:
-Échenme acá mis lombardas
doña Sancha y doña Elvira;
tiraremos a lo alto,
lo bajo ello se daría.
El combate era tan fuerte
que grande temor ponía.

viernes, 9 de mayo de 2014

Cuento XXVI


Juan Manuel

Lo que sucedió al árbol de la Mentira

Un día hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:-Patronio, sabed que estoy muy pesaroso y en continua pelea con unos hombres que no me estiman, y son tan farsantes y tan embusteros que siempre mienten, tanto a mí como a quienes tratan. Dicen unas mentiras tan parecidas a la verdad que, si a ellos les resultan muy beneficiosas, a mí me causan gran daño, pues gracias a ellas aumentan su poder y levantan a la gente contra mí. Pensad que, si yo quisiera obrar como ellos, sabría hacerlo igual de bien; pero como la mentira es mala, nunca me he valido de ella. Por vuestro buen entendimiento os ruego que me aconsejéis el modo de actuar frente a estos hombres.-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que hagáis lo mejor y más beneficioso, me gustaría mucho contaros lo que sucedió a la Verdad y la Mentira.El conde le pidió que así lo hiciera.-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, la Verdad y la Mentira se pusieron a vivir juntas una vez y, pasado cierto tiempo, la Mentira, que es muy inquieta, propuso a la Verdad que plantaran un árbol, para que les diese fruta y poder disfrutar de su sombra en los días más calurosos. La Verdad, que no tiene doblez y se conforma con poco, aceptó aquella propuesta.»Cuando el árbol estuvo ya plantado y había empezado a crecer frondoso, la Mentira propuso a la Verdad que se lo repartieran entre las dos, cosa que agradó a la Verdad. La Mentira, dándole a entender con razonamientos muy bellos y bien construidos que la raíz mantiene al árbol, le da vida y, por ello, es la mejor parte y la de mayor provecho, aconsejó a la Verdad que se quedara con las raíces, que viven bajo tierra, en tanto ella se contentaría con las ramitas que aún habían de salir y vivir por encima de la tierra, lo que sería un gran peligro, pues estarían a merced de los hombres, que las podrían cortar o pisar, cosa que también podrían hacer los animales y las aves. También le dijo que los grandes calores podrían secarlas, y quemarlas los grandes fríos; por el contrario, las raíces no estarían expuestas a estos peligros.»Al oír la Verdad todas estas razones, como es bastante crédula, muy confiada y no tiene malicia alguna, se dejó convencer por su compañera la Mentira, creyendo ser verdad lo que le decía. Como pensó que la Mentira le aconsejaba coger la mejor parte, la Verdad se quedó con la raíz y se puso muy contenta con su parte. Cuando la Mentira terminó su reparto, se alegró muchísimo por haber engañado a su amiga, gracias a su hábil manera de mentir.»La Verdad se metió bajo tierra para vivir, pues allí estaban las raíces, que ella había elegido, y la Mentira permaneció encima de la tierra, con los hombres y los demás seres vivos. Y como la Mentira es muy lisonjera, en poco tiempo se ganó la admiración de las gentes, pues su árbol comenzó a crecer y a echar grandes ramas y hojas que daban fresca sombra; también nacieron en el árbol flores muy hermosas, de muchos colores y gratas a la vista.»Al ver las gentes un árbol tan hermoso, empezaron a reunirse junto a él muy contentas, gozando de su sombra y de sus flores, que eran de colores muy bellos; la mayoría de la gente permanecía allí, e incluso quienes vivían lejos se recomendaban el árbol de la Mentira por su alegría, sosiego y fresca sombra.»Cuando todos estaban juntos bajo aquel árbol, como la Mentira es muy sabia y muy halagüeña, les otorgaba muchos placeres y les enseñaba su ciencia, que ellos aprendían con mucho gusto. De esta forma ganó la confianza de casi todos: a unos les enseñaba mentiras sencillas; a otros, más sutiles, mentiras dobles; y a los más sabios, mentiras triples.»Señor conde, debéis saber que es mentira sencilla cuando uno dice a otro: «Don Fulano, yo haré tal cosa por vos», sabiendo que es falso. Mentira doble es cuando una persona hace solemnes promesas y juramentos, otorga garantías, autoriza a otros para que negocien por él y, mientras va dando tales certezas, va pensando la manera de cometer su engaño. Mas la mentira triple, muy dañina, es la del que miente y engaña diciendo la verdad.»Tanto sabía de esto la Mentira y tan bien lo enseñaba a quienes querían acogerse a la sombra de su árbol, que los hombres siempre acababan sus asuntos engañando y mintiendo, y no encontraban a nadie que no supiera mentir que no acabara siendo iniciado en esa falsa ciencia. En parte por la hermosura del árbol y en parte también por la gran sabiduría que la Mentira les enseñaba, las gentes deseaban mucho vivir bajo aquella sombra y aprender lo que la Mentira podía enseñarles.»Así la Mentira se sentía muy honrada y era muy considerada por las gentes, que buscaban siempre su compañía: al que menos se acercaba a ella y menos sabía de sus artes, todos lo despreciaban, e incluso él mismo se tenía en poco.»Mientras esto le ocurría a la Mentira, que se sentía muy feliz, la triste y despreciada Verdad estaba escondida bajo la tierra, sin que nadie supiera de ella ni la quisiera ir a buscar. Viendo la Verdad que no tenía con qué alimentarse, sino con las raíces de aquel árbol que la Mentira le aconsejó tomar como suyas, y a falta de otro alimento, se puso a roer y a cortar para su sustento las raíces del árbol de la Mentira. Aunque el árbol tenía gruesas ramas, hojas muy anchas que daban mucha sombra y flores de colores muy alegres, antes de que llegase a dar su fruto fueron cortadas todas sus raíces pues se las tuvo que comer la Verdad.»Cuando las raíces desaparecieron, estando la Mentira a la sombra de su árbol con todas las gentes que aprendían sus artimañas, se levantó viento y movió el árbol, que, como no tenía raíces, muy fácilmente cayó derribado sobre la Mentira, a la que hirió y quebró muchos huesos, así como a sus acompañantes, que resultaron muertos o malheridos. Todos, pues, salieron muy mal librados.»Entonces, por el vacío que había dejado el tronco, salió la Verdad, que estaba escondida, y cuando llegó a la superficie vio que la Mentira y todos los que la acompañaban estaban muy maltrechos y habían recibido gran daño por haber seguido el camino de la Mentira.»Vos, señor Conde Lucanor, fijaos en que la Mentira tiene muy grandes ramas y sus flores, que son sus palabras, pensamientos o halagos, son muy agradables y gustan mucho a las gentes, aunque sean efímeros y nunca lleguen a dar buenos frutos. Por ello, aunque vuestros enemigos usen de los halagos y engaños de la mentira, evitadlos cuanto pudiereis, sin imitarlos nunca en sus malas artes y sin envidiar la fortuna que hayan conseguido mintiendo, pues ciertamente les durará poco y no llegarán a buen fin. Así, cuando se encuentren más confiados, les sucederá como al árbol de la Mentira y a quienes se cobijaron bajo él. Aunque muchas veces en nuestros tiempos la verdad sea menospreciada, abrazaos a ella y tenedla en gran estima, pues por ella seréis feliz, acabaréis bien y ganaréis el perdón y la gracia de Dios, que os dará prosperidad en este mundo, os hará muy honrado y os concederá la salvación para el otro.Al conde le agradó mucho este consejo que Patronio le dio, siguió sus enseñanzas y le fue bien.Y viendo don Juan que este cuento era muy bueno, lo mandó poner en este libro y compuso unos versos que dicen así:Evitad la mentira y abrazad la verdad, que su daño consigue el que vive en el mal.FIN